sábado 3 de diciembre de 2011
El yo a través de la memoria IV: Ruptura del tiempo del yo.
Y cómo, el tiempo en el que vivimos, existe, pero es tremendamente subjetivo y variable.
Ya dije, que el proceso de imaginar es cuando nuestro cerebro interpreta una vivencia. El tiempo del yo, es el tiempo en el que estamos viviendo, y es único y personal. Pasa más deprisa, más despacio, en función de cómo nos sentimos, y como vivimos. Y va adelante y atrás: cuando recordamos, revivimos aquello que vivimos (aunque corrupto, como ya dije), y nuestro tiempo subjetivo vuelve al momento del recuerdo, y avanza según revivimos éste. Y como ya dije, al prever el futuro, el inventarse cosas, soñar, o recordar, funciona prácticamente igual.
En un tiempo tan inconstante, es donde nos movemos. Así no parece tan extraño, que los locos se confundan y pienses que el tiempo vivido en sueños es el presente, o viceversa.
Pienso que a veces estoy loco.
Qué le voy a hacer, el tiempo que me queda es demasiado corto, y hay demasiadas cosas que vivir. Además, alguien que no recuerda casi nada, como yo, mira hacia sus recuerdos, y al ver tan pocos, siempre le parece que pasan demasiado rápido. La vida pasa así. Demasiado rápido.
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Pero a pesar de que pase deprisa o despacio, al menos sentimos que lo hemos vivido.
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